Renee/Alice: el sexo (SPOILERS)
Antes de convertirse en una rubia espectacular, Alice fue Renee en la mente de Fred. Igual de sensual…pero morena. Y antes de ser la sensual Renee idealizada en la mente de Fred, era el símbolo de lo que Fred nunca podrá alcanzar: un sexo basado en la confianza.

Fred es un paranoico puro. Y como todos ellos, es incapaz de disfrutar con su mujer. Piensa más en ella con otros hombres que con él. Porque, debido a su baja autoestima, es la única forma de placer que encuentra. Por ello, una vez que la ha asesinado, creando en su mente una excusa para matarla (la historia de cine negro que nunca existió) Fred se transforma en un muchacho capaz de seducir a la Renee más fascinante que imaginar quepa. No sólo es rubia despampanante, novia de un gangster peligrosísimo (capaz de apalizar a uno que le adelanta con el coche de malas maneras) sino que es ella la que le persigue a él (yendo a verle de noche, con su modelito, al taller de coches).

Si en la proyección mental de Fred del asesinato (historia de suspense y terror), ella es fría con él (lo que probablemente ocurrió en la realidad), en su proyección mental de la liberación de culpa por ese asesinato (historia de cine negro) ella, aunque al final le traiciona (o a punto está), es tremendamente ardiente con él, y se juega la vida para tener un romance con Pete Dayton (el Fred joven).
He de decir que nunca ví a Patricia Arquette tan sensual, tan misteriosa y tan bien dirigida. Si el eje narrativo de la historia es, claramente, el personaje de Bill Pullman y Balthazar Getty; ella es el alma de la película. Todo está en su mirada, que recorre infinidad de estados de ánimo, de comportamientos y de conductas. Una compleja y fascinante mujer/sueño, inalcanzable, sugerente…
El Hombre Misterioso: la culpa, los celos, el miedo (SPOILERS)

Lo más inexplicable, en un principio, de esta historia tan enrevesada es, no hay duda, el abyecto personaje interpretado de forma espeluznante por Robert Blake. Ni siquiera tiene nombre, ni le llaman de ninguna manera en la película. Para un espectador con pocas ganas de entrar en Lost Highway, es el elemento que más le saca de ella: un tipo sin cejas con el rostro blanco que no dice (aparentemente) más que absurdeces y que aparece y desaparece como un fantasma. Pero si entramos en el mundo de Lynch sin complejos, tiene mucho sentido.
Es un fantasma, realmente. El fantasma de la culpa, los celos, el miedo y de más cosas. En la historia de suspense (primera mitad de la película) aparece una sola vez, en la memorable secuencia de la fiesta, donde le pone, al más pintado, los pelos de punta (se entere, o no, de qué va la cosa). No se le vuelve a ver, casualmente, hasta que Pete Dayton le roba la novia al gangster interpretado por Robert Loggia, Dick Laurent. Pero, antes, vimos su cara superpuesta al cuerpo de Renee, en la cama (en otra secuencia escalofriante). ¿Por qué? Lo estamos explicando: él es todo lo que Fred teme, sus celos y su paranoia son tan grandes que han adquirido cuerpo y forma…un cuerpo y forma espeluznantes…

En la bella (y tremendamente erótica) secuencia de sexo en el desierto, entre Alice y Pete, terminan con Pete reconvirtiéndose de nuevo en Fred (ya se ha liberado del miedo a no poder tener sexo con Renee/Alice) y a la desnuda Renee entrando en la misteriosa cabaña abandonada, para convertirse en el Hombre Misterioso. No es casualidad ni locura ni absurdez. Fred huye de él, para ir al motel Lost Highway, meterse en la habitación donde su mujer acaba de hacerlo con Dick Laurent (luego era cierto que le engañaba) meter una paliza a Dick Laurent y, con la ayuda del Hombre Misterioso (que ahora es su aliado) liquidar de una maldita vez a Dick Laurent…O sea: Fred huye de sus celos o paranoias, hace lo que tienen que hacer, o lo que le hubiera gustado hacer, y el Hombre misterioso, sus miedos, le dejan en paz…
Tampoco era tan complcado….¿no?
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me pregunto si, además de lo que dices sobre el hombre misterioso, no representará en sí algún mecanismo más complejo -y nombrado- de la psique. el puente entre la fantasía y la realidad, la imaginación y la acción. él está en casa del saxofonista todo el tiempo, pero tiene que estar fuera de la casa para encontrarlo y comunicarse con él. parece absurdo y concreto a la vez, como uno de esos aspectos psicológicos que siempre están en el subconciente y que sólo emergen en momentos de locura.
Estoy de acuerdo contigo en que el hombre misterioso es un puente entre la realidad y la fantasía (o el mundo de los sueños). Muchas gracias por tu comentario.
Gracias. Recuerdo haber visto una entrevista donde David Lynch explicó Lost Highway en tres patadas y todo cobró sentido. Hasta lo apunté en una libreta. Pero ¡que extraño! ahora la libreta está en blanco, salvo por una página que ya no encuentro….
Jaja. No es cierto, si lo anoté en un papel, lo perdí y lo olvidé. Creo que fue una entrevista del Actors’ Guild.
Muy buena tu serie de artículos, me dieron ganas de verla otra vez.
Perdón, la entrevista era del programa “The Directors”.