No me gusta nada Gerardo Herrero como director. Es académico, teatral, además de pretencioso, intelectualoide, sin energía, sin pasión, siempre cauto y poco arriesgado. Desde su debut con la interesante Malena es un nombre de tango, que no estaba nada mal, su carrera ha sido un evidente quiero y no puedo. Y eso que hace una película cada poco tiempo.
Sin embargo como productor su carrera es mil veces más interesante, y cada vez mejor. Pensemos que ha hecho la joyita El último tren, por ejemplo, o Lugares comunes, que es maravillosa, incluso El hijo de la novia, Plata quemada, u obras maestras como Martin (hache), entre otras muchas (se acerca al centenar de producciones) tremendamente interesantes…No sé por qué se sigue molestando, y nos sigue molestando, con sus deprimentes y mediocres películas como director.







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