Seguro que habéis oído el (polémico) término. Mucha gente no sabe lo que es:

La excepción cultural, que es de lo que se trata, no merece tales bandazos de popularidad y de hostilidad. Dicha expresión designa hoy dos cosas distintas. La excepción cultural es un principio: las obras de arte no deberían responder, por su producción y su circulación, a la única lógica del mercado. Y la excepción cultural es un instrumento jurídico: aquél sobre el que se funda toda reglamentación que permite que intervengan otros criterios que los de mercado en la producción y la difusión de las obras. Este medio jurídico está al servicio de un fin: la diversidad cultural, es decir, la posibilidad de fomentar la producción y la difusión de obras de estéticas diferentes.

Esto es un fragmento de un texto de la web Zinema, en el que se explica a los obtusos lo que significa la excepción cultural: no obligarnos a ver películas españolas (en en el caso de mi país) o películas del país del que procedamos, sino darles más oportunidades para que compitan, en igualdad de condiciones, con otras películas de mayor presupuesto (y, por lo tanto, mayores campañas publicitarias).

El arte necesita que lo protejan. Muchos políticos y periodistas españoles están en desacuerdo con la excepción cultural porque, o bien no saben realmente lo que es y están manipulados, o tienen intereses (en confabulación con los distribuidores, uno de los MALES DEL CINE ESPAÑOL) con lo que no están dispuestos a aceptarla…

Personalmente creo que este país, España, necesita otra política con el cine. Creo que los productores españoles están acabando, casi todos, con la posibilidad de hacer un cine más fresco y más imaginativo en éste país. Y creo que vemos demasiado cine norteamericano…Aquí tenéis otro enlace interesante.

Chao.