Uno de los diseños de vestuario más extravagantes, ingeniosos, brillantes que se recuerdan en una película reciente de Hollywood es el que creó la japonesa nacida en Tokyo hace 68 años para el film de Francis F. Coppola. No ha hecho muchas más películas, pero ahora vuelve con el film de Ray Loriga sobre Santa Teresa.
Se llevó el Oscar aquel año, y ciertamente, fue una sorpresa. Su película era extraña y bizarra, y se impuso al vestuario de Enchanted april, Malcolm X, Toys y Howard’s end. Sobre todo el último era mucho más sólido y más historicista que el trabajo de Ishioka, pero se impuso la genialidad.

Sus diseños son atrevidos, audaces, cargados de decadencia, colorismo y exageración. Eróticos, sensuales y picantes en ocasiones. De colores suaves, la mayoría, o intensos en el caso del rojo. Como no podía ser de otra manera.
Sin duda sus responsables querían hacer algo único, que nunca más se hubiera visto. Mezclar lo histórico con lo fantástico. Y, a mi parecer, lo lograron. A mi modo de ver, era un diseño mucho más valiente que el resto de sus competidoras por el Oscar…o que muchas otras películas que yo haya visto…

Se suele recordar la armadura que el conde luce al principio de la historia, cuando lucha contra los turcos. Es una armadura fascinante: recuerda o directamente sugiere un cuerpo desprovisto de piel, con los músculos y los tendones al descubierto…Por supuesto, el color rojo es una constante en este vestuario, aunque de forma sutil, con puntos rojos tanto en él como en el atrezzo cercano, generalmente muy iluminados. Es como si el mismo color rojo regresara de la tumba, y se hiciera cada vez más poderoso.

Tras el apabullante comienzo de la película, el color rojo estará presente de forma sosegada en la imagen, encendiéndose poco a poco, hasta la explosión de rojo que supone el traje de Lucy, quien será la víctima más dramática (y más sufrida) del conde. Dracula no llevará rojo en su vestuario, como suele ser convencional, sino que impregnará a sus víctimas con ese pigmento de muerte y de sexo.

A ese respecto, el color iguala a los personajes de Lucy y Mina, dos profundas amigas (entre las que se insinúa, incluso, una relación sexual). Primero ambas poseen colores similares en su vestuario, como verdes marina o azules cielo. Luego, cuando muere Lucy (que pasa al color blanco, lo cual hace más violento el rojo sangre…) el color las separa. Pero Mina conoce al conde y en ese momento llega el color rojo al vestuario de Mina. Ella con sedas sensuales en vestidos escotados con mangas que dejan al descubierto parte de sus brazos (algo que no existía en el siglo XIX). Él con trajes militares que recuerdan la gloria de días pasados…

En conclusión, un trabajo extraordinario, evocador, inspirador, que sitúa a Eiko Ishioka entre los visionarios en el diseño artístico de nuestro tiempo, y que puedes analizar desde muchos puntos de vista siempre con ideas interesantes. Coppola, en el castillo que pudo comprar gracias al dinero recaudado por Drácula, y que usa como museo de fetiches de sus películas, guarda el sudario/vestido de novia blanco que Lucy lleva al convertirse en vampiro. Ignoro si todavía conserva las manchas de sangre del vampiro, aunque valdría la pena viajar hasta California para comprobar que así es.


Me ha encantado el post, muy trabajado. El vestuario y la dirección artística son dos elementos muy importantes en el look de las películas, pero poca gente habla de ellos.
La verdad es que todas las buenas películas estan llenas de pequeños detalles y sutilezas de las que no te das cuenta, pero que afianzan el concepto de las mismas. Ni siquiera me había fijado en la evolución de colores de Mina.