En plena celebración de que a Martin Scorsese le han dado el Oscar de una puñetera vez, me apetece hacer propaganda de su habilidad no sólo como director de ficción (encontrándose, sin duda, entre los mejores directores de ficción de todos los tiempos) sino como un extraordinario director de documentales.

Hay que hablar más de documentales, y poner más posts y noticias de documentales, creo yo. Porque son el género donde hoy día más se experimenta, donde más se arriesga, porque es más barato y los cineastas son libres de hacer lo que quieran.

No direction home: Bob Dylan es un maravilloso documental donde se demuestra lo melómano y buen montador (que se lo digan a Thelma Schoonmaker) que es Scorsese.