La verdad es que tenía razón el gran Andrei Tarkovski cuando decía que hay que tener mucho cuidado con lo que se filma y cómo se filma. Porque la imagen es un elemento de manipulación tan poderoso, que cuando llegamos a controlarla de forma casi virtuosa (y sin el casi), podemos hacer pasar gato por liebre, podemos construir una historia con los mínimos elementos sólidos y convencer a muchos de que lo que decimos es importante.

Es decir, pienso que el gran cine está en las cosas pequeñas. No necesariamente en los decorados pequeños, los objetos pequeños, los personajes sencillos. Pero sí que los elementos de la historia no sean, necesariamente, temas aparentemente más grandes que la vida, sino pequeños temas que el espectador siente como metáforas de su propia vida.

Considero a Aronofsky, Amenábar y Gibson, tres de los mejores realizadores de ahora mismo. Sinceramente lo digo. Y considero a Requiem for a dream, Mar adentro y La pasión de Cristo tres de las peores películas de que hay noticia.

requiem

mar

pasión

Requiem basa su fuerza en su tremendismo, en unas imágenes nítidas y prístinas, en planos muy cercanos de ojos…Mar adentro es una historia real y terrible, y basa su fuerza en la verdad de unos actores gallegos que hacen…de sí mismos. La pasión es un engendro de ritmo y discurso, pero con una atmósfera, una fotografía, un hiperrealismo…que deja sin aliento.

No basta. Estos tres directores tienen cine en las venas. Se les nota. Su dominio del oficio de narrar es tan impecable que tienen la obligación de montar unas historias igualmente impecables, que no se basen en la exageración de sus elementos para dar la apariencia de categoría.