La verdad es que tenía razón el gran Andrei Tarkovski cuando decía que hay que tener mucho cuidado con lo que se filma y cómo se filma. Porque la imagen es un elemento de manipulación tan poderoso, que cuando llegamos a controlarla de forma casi virtuosa (y sin el casi), podemos hacer pasar gato por liebre, podemos construir una historia con los mínimos elementos sólidos y convencer a muchos de que lo que decimos es importante.
Es decir, pienso que el gran cine está en las cosas pequeñas. No necesariamente en los decorados pequeños, los objetos pequeños, los personajes sencillos. Pero sí que los elementos de la historia no sean, necesariamente, temas aparentemente más grandes que la vida, sino pequeños temas que el espectador siente como metáforas de su propia vida.
Considero a Aronofsky, Amenábar y Gibson, tres de los mejores realizadores de ahora mismo. Sinceramente lo digo. Y considero a Requiem for a dream, Mar adentro y La pasión de Cristo tres de las peores películas de que hay noticia.



Requiem basa su fuerza en su tremendismo, en unas imágenes nítidas y prístinas, en planos muy cercanos de ojos…Mar adentro es una historia real y terrible, y basa su fuerza en la verdad de unos actores gallegos que hacen…de sí mismos. La pasión es un engendro de ritmo y discurso, pero con una atmósfera, una fotografía, un hiperrealismo…que deja sin aliento.
No basta. Estos tres directores tienen cine en las venas. Se les nota. Su dominio del oficio de narrar es tan impecable que tienen la obligación de montar unas historias igualmente impecables, que no se basen en la exageración de sus elementos para dar la apariencia de categoría.






Requiem for a dream es una película que tengo que volver a ver, que inuda de filias y fobias todo el universo cinéfilo.
La pasión es una película sin melodia, es monotono, ninguna imagen ni nigun momento es más especial que otro, amén de que nunca tuve más ganas de que el protagonista muriese de una vez.
Mar adentro es una película de realización y puesta en escena superclásica, que abusa de la música para explotar tus sentimientos y cuyos actores, excepto Belén Rueda, que no sé que pintan ella y su trama en la historia, están estupendos.
La Pasión de Cristo es excelente. Requien for a dream también. No vi Mar Adentro. Al fin y al cabo de eso se trata el cine… lograr una gran obra de arte sin importar demasiado la “originalidad” de la historia. Pasa lo mismo en la literatura: Si es por eso, Moby Dick no es más que un grupo de cazadores de ballenas a la búsqueda de una ballena blanca, Crónica de una Muerte Anunciada es la simple historia del asesinato de un tipo en un pequeño pueblo, El Proceso no es más que el drama de un tipo al que lo acusan de un crimen que ni él sabe cuál es. En la maestría de Melville, García Márquez y Kafka yace la fuerza de los relatos. Imaginemos Kill Bill sin esa carga saturada de elementos… sería un bodrio. Lo mismo pasaría con El Señor de los Anillos (que por cierto odio)
En ningún momento he dicho nada de originalidad… Aunque te doy la razón: reside en el cómo. Un saludo.
requieum por un sueño esta muy muy buena, la pasion de cristo es aburrida, y mar adentro es muy buena pero lenta, pero todo depende de los gustos, digo a mi requieum esta en mi top 10, pero a ti te parece mala, igual entre tu top 10 esta erase una vez en mexico, jeje.
Erase una vez en méxico es deplorable…no por el hecho de no estar de acuerdo en esto significa que me agraden bodrios como el de Rodriguez
La verdad es que estoy un poco en desacuerdo. La Pasion es una pelicula interesante, especialmente si recurres a la historia para refrendar los hechos narrados. Requiem por un sueño me parecio aburrida y plana; y Mar adentro tiene una trama y una historia que te hacen pensar en sobre como vemos la vida y que es realmente vivir. De vez en cuando, deberiamos ver las peliculas desde el mensaje que llevan y no solo en los recursos utilizados.
Eso es lo que digo yo. Los recursos son los mejores, pero el mensaje es equívoco, manipulador o directamente mentiroso. No sé qué significa lo de recurrir a la historia para refrendar hechos narrados. Un saludo afectuoso.