Esto del arte, sobre todo en el mundo del cine, tiene cada cosa…Autores, actores o gentes del cine en general están expuestos a los cambios más súbitos en la apreciación de la gente. ¿Qué se le va a hacer, no? Bueno, qué se le va a hacer hasta cierto punto. Al menos en lo que a mí respecta.

Hasta hace poco el mexicano Alejandro González Iñárritu era uno de esos directores de culto (esto es: no demasiada gente le veía, pero le veían en todo el mundo con gran interés…) que muchos consideraban el sucesor de los grandes directores norteamericanos o sudamericanos de los que ahora tan pocos quedan…Con Amores Perros casi todo el mundo se asombró con la maestría del debutante…su viaje por el cine americano con 21 gramos obtuvo algunos peros, pero en general recibió también muchos elogios…
Ahora con Babel, Iñárritu es mundialmente conocido y reconocido. La película es exponencialmente más grande (como un cruce entre sus dos primeras películas…y con relatos de cuatro familias repartidas por todo el globo), su ambición y su audacia más grandes aún…Pero ya no mola tanto ser fan suyo. Ahora lo que mola es sacarle pegas a una película que, si bien es tan ambiciosa que algunas propuestas no llegan a todo lo deseado, sigue pareciéndome bellísima…Ha tenido suerte, al fin y al cabo, de no alzarse con el Oscar. Sospecho, soy así de puñetero, que los dardos envenenados hubieran sido todavía más crueles con un hombre que, le pese a quien le pese, es ya historia del cine mexicano, norteamericano y mundial con letras de oro (y con tan solo tres largometrajes).






Leído en kottke.org hoy:
David Denby comenta sobre películas con “narrativa desordenada”, con un apunte especial a las películas de Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu: Amores Perros, 21 Gramos, y Babel. Muchas de las produccines que menciona son lo que Alissa Quart, Mark Bernstein y Roger Ebert definen como “hyperlink cinema” o “hypertext films” (no he querido traducir la frase, que me ha parecido genial)… es una lástima que Denby no haya utilizado este término en su artículo.
Una de las cosas que más me gustan de Inárritu (a quien conozco personalmente de México, de cuando trabajaba en una mítica (para México D.F.) estación de radio de los ochenta llamada WFM, que marcó un estilo nuevo y diferente que aún hoy en día sigue imitándose) es su forma no lineal de contar historias. La mayoría de los libros que me gustan siguen este estilo y me parece que logra traducir el estilo perfectamente.
Esta es una de las cosas que no convencen a la gente que conozco que no le gustan sus películas. El que te obligue a mantener una docena de cosas diferentes en la cabeza que se van uniendo (o no, no lo sabes hasta el final) hasta formas una única historia.
Supongo que por esto me gustan tambien Memento y Magnolia tanto más que al resto de la gente que conozco.
Acabo de ver las tres películas de la trilogía de Alejandro Gonzalez Iárritu (y su equipo) y me parecen fabulosas las tres. En común encuentro la excelente narrativa en Flashback, la caracterización de personajes desudos sentimentalmente, el ritmo frenético y violento de cada una de las cintas que te mantiene en un permanente estado de excitación y un mensaje profundo y nuevo que viene a decirnos que el vuelo de una mariposa al otro lado del mundo es muy capaz de destrozar el chiringo que cada cual se ha montado y en el que nos sentimos protegidos, pero también que EL AMOR (por un perro, por una pareja, por un niño, por uno mismo…)es un valor tan fuerte que nos hace superarnos y rebasar límites inimaginables. Muchas gracias por tu (vuestro) cine, Alejandro. Estas películas nos hacen admiraros, pero también quereros.