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Esto lo leí ayer en un diario local, y me causo algo de gracia por lo pacatas que pueden ser las reglamentaciones de las aerolíneas, y por lo “divo” que se pueden poner algunas estrellas de cine.

El protagonista del bochorno fue Ralph Fiennes, tremendo actor si me preguntan, estuvo genial en Schindler’s List, The English Patient, Sunshine, The End of the Affair, Spider, por nombrar algunas. El asunto es que una aeromoza, o azafata, de la aerolínea australiana Qantas ha sido despedida por haber sido encontrada en el baño con Mr. Fiennes. Ella niega que haya habido algún contacto sexual, pero vaya a saber que otro tipo de contacto hubo. Fiennes al parecer puso su mejor cara de seductor y se ganó rápidamente a Lisa Robertson, así se llama la pobrecilla.

Robertson, de 38 abriles, ha perdido temporalmente su trabajo y su sueldo, por todo este incidente, del cual ella ha detallado lo siguiente:

Mientras conversé con el señor Fiennes en mi tiempo de descanso le expresé mi necesidad de ir al baño (NE: ¿mucho café?) Fui al más cercano y él me siguió, pero le expliqué que eso era inapropiado y le pedí que se fuera. Fiennes se mostró amoroso hacía mi y después de un corto periodo de tiempo le convencí de que abandonará el baño, cosa que hizo.

¿Un corto período de tiempo? Así que Fiennes es de los de desenfunda y dispara como el más rápido del Oeste. No sé si eso sea algo de lo que se sienta orgulloso.

Acápite: el bueno de Fiennes partía de Sydney rumbo a la India, donde fue invitado a participar en una campaña para apoyar a las víctimas del sida…


Ralph Fiennes, envuelto en un escándalo sexual
(La Última)