¿Por qué, amigos? ¿Por qué?
¿Por qué a tanta ceguera? Hace mucho tiempo que está claro, más que claro, que géneros de toda la vida denigrados como la comedia son tanto o más difíciles de hacer que el tan venerado drama. ¿O me equivoco? Y me encanta el drama. De hecho, revisando todos mis Dvd’s (tampoco tengo tantos, se revisan de un vistazo) la preponderancia del drama sobre la comedia es sensible.
Pero está claro que el drama tiene mucho más prestigio que la comedia. Por alguna misteriosa razón. Y poco a poco, muy poco a poco, aficionados y expertos se van dando cuenta. Pero tal cosa, tal milagro, temo que no ocurrirá con el género de aventuras.
Tal género, que en realidad es el macrogénero, puede incluir: drama, comedia, terror, fantasía, ciencia-ficción, thriller, etc. Pero adolece de una característica que lo hace ser casi un apestado: le gusta a todo el mundo, le llega a todas las gentes del mundo. Por eso artistas como Steven Spielberg, que han hecho de la aventura con A mayúscula su punta de lanza, son siempre mirados con condescendencia. Como si el hecho de llegar a casi cualquier persona aficionada al cine del globo fuera un defecto.
Conviene aclarar que drama proviene del griego dram-, que significa acción. Y el cine de acción, que mi gurú (mi bufón maldito) Tarantino ha definido como el género definitivo, es como el mini cine, el subgénero. Es cierto que muchos directores se han dedicado con esmero a hundirlo, pero es el género cinematográfico por excelencia: es el que tiene más títulos, es el que más le llega a la gente (y el cine, queridos lectores, le pertenece a la gente) y el cine de Serie-B, el artesanal, el de guerrilla, el combativo, el de cachondeo anárquico es siempre, siempre, siempre… de acción. ¿Qué sería del mundo sin aventura? No es arte menor. Es el arte mayor. De todos. El mundo, más que nunca, necesita aventura. Pero no lo que en ella se encuentra de escapismo, sino lo que en ella se encuentra de identificación, de superación, de ilusión y de esperanza. De voluntad, de encontrar lo mejor dentro de uno mismo.

Cuando Tarantino dice, y cito textualmente, que no piensa hacer cine más allá de los 60 años porque no quiere devaluar su filmografía, porque quiere hacer películas de polla dura, etc…lo que hace, amigos, es defender todo lo que estoy explicando. Sin lugar a dudas. El escapismo no tiene nada que ver. Es lo más parecido a la desesperación. Al abandono. La decadencia enfocada al arte absoluto.

¡Viva la comedia! Pero viva también el cine de aventuras. Viva Spielberg y su hijo bastardo Tarantino (Indiana Jones es a los seriales de televisión lo que Kill Bill a las películas de derribo orientales y al cine de acción de Serie-B). Viva la Serie-B, maldita sea, que es la fuente de gozo más grande que existe. ¡Viva Mad Max, Star Wars, John Carpenter, Jess Franco, Russ Meyer, la animación brutal de la Warner, Terence Fisher, Krull, Samurai Jack, Flash Gordon, El conde Olaf, Chewbacca, Edgar Neville, El correcaminos y todos los demás chicos del grupo!
Y a los demás: ¡que les den mucho por la fuerza!

GRACIAS!!!
No sabes cuánto me identifico con este manifiesto: la acción y la ciencia ficción son buenas y no nos hacen menos personas… no tienen por qué gustarme el drama y el cine arte europeo para realmente disfrutar del séptimo arte!
A partir de hoy eres una suerte de gurú
Para mi las películas de acción son imprescindibles, esta bien ver dramas y películas con una historia profunda, pero de vez en cuando también quiero evadirme y entretenerme sin preocuparme mas.