Hace falta mucho talento, mucha ironía y muchas ganas para hacer Shortbus, que es un film que en Madrid se ha estrenado en tres salas y fuera de la ciudad supongo que en muy pocas más, si es que ha llegado a alguna.

la playa

Hija del movimiento Underground, de Cassavetes, del Allen más sincero e innovador, Shortbus es una tragicomedia loca, libre, absurda, llena de idas y venidas, de disgresiones, con un montaje y una puesta en escena en verdad innovadoras, refrescantes, chocantes y llenas de energía.

Cuenta la historia de una pareja homosexual en busca de nuevos horizontes, de una dominatrix en busca de afecto y amistad, y de una consejera de parejas en busca del orgasmo nunca alcanzado. Sin tapujos, sin complejos, la cámara de John Cameron Mitchell lo explora todo, genitales incluidos, abundantes y hermosos, en una de las aventuras cinematográficas más estimulantes, libres y brillantes que ha dado el 2006.