Me emocionan mucho los trailers brillantes. Creo que es muy, muy difícil hacer uno bueno de verdad, y hay muchos demasiado malos. Uno de los que más me han gustado desde que lo vi fue el de la desgarradora película de Alejandro González Iñárritu.

Tal como ocurre en 21 gramos, su trailer es elegante pero exquisitamente doloroso. Creo que si me ganara la vida haciendo trailers como éste vería saciado mi ego creativo. Pero claro, las imágenes que contiene son igualmente brillantes, de modo que la mitad del trabajo ya está hecho.

Y ya que estamos con Iñárritu: su bella y lírica Babel no se va a llevar el Oscar a mejor film del año. Tengo un pálpito. Me da a mí que no se lo va a llevar.

Ni falta que le hace.