No se explica como un tipo que tiene el carisma de un William Holden, un Steve McQueen o un Harrison Ford, ha llevado tan mal una carrera que fue meteórica en sus comienzos, y que después ha dado más bandazos que otra cosa.

A parte su saga (demencial y maravillosa) de Die Hard, comentada más abajo, Willis ha intervenido en alrededor de 50 películas, diez o doce de las cuales cuentan con un gran trabajo suyo…y poco más. Ha tenido algunos grandes éxitos, pero películas realmente buenas…muy pocas. Destacan Pulp Fiction (impagable su boxeador sin escrúpulos), El sexto sentido (su mayor éxito económico y uno de sus dos o tres mejores trabajos), Unbreakable (una sentida y muy difícil película), 12 monkeys (obra maestra del maestro Terry Gilliam) y poco más reseñable (quizá Death becomes her, maravilloso su doctor histriónico).

¿Qué importan sus buenos trabajos en Billy Bathgate, The last boy scout (esta no tan mala), Nobody’s fool, Last man standing, The fifth element, Armageddon o Hart’s war, por nombrar algunas conocidas, muy mediocres o simplemente malas películas? Éste hombre, republicano convencido, tiene menos masa cerebral que Stallone. No es problema de talento, sino de ideas.

Es igual. A los 52, 52 añitos, vuelve con la última de su saga más rentable y en la que mejor se ha sentido. Tengo muy buen pálpito con ella. Y él se lo pasa pipa y está fantástico siempre. Además, ha envejecido muy bien, de modo que la esperanza sigue alta.

Willis como McClane...creo