Sinceramente, no sé cómo tomarme lo que a continuación os voy a presentar. Se trata de una producción neozelandesa que nos pone en la siguiente situación:
En Nueva Zelanda tienen una población aproximada de 40 millones de ovejas. Por desgracia, el último experimento genético sale mal (sí, es ciero, nunca salen bien…) y por azares de la vida, convertirá a dichos animalitos —tan amados por Carmen Sevilla— en auténticas máquinas de matar, despiadados asesinos, y lo que es peor, insaciables devoradores de carne humana.

Lo cierto es que se trata de una comedia-burla de este tipo de películas —que recuerda por el estilo a la aceptable Zombies Party—. Dirige y escribe Jonathan Kingy en efectos especiales cuentan con la gran Weta. A priori, parece una idea genial, sobretod original, pero esperemos que se mantenga como al en todo el film.
Dios mío… ¿eso que acabo de ver es una oveja mutante? ¿Y un hombre-oveja? Madre mía, lo que puede acabar saliendo de aquí. Habrá que esperar a que llegue a nuestras pantallas.
Poster y trailer de ‘Black Sheep’, una de ovejas asesinas (Vía Uruloki)






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