Cada vez se están extendiendo más por el territorio nacional las llamadas “salas VIP”, salas de cine especiales (y caras) que poseen todo tipo de comodidades para que disfrutes las películas sin problemas.
Si odias las estrechas butacas de un cine normal y compartir el posa brazos con un extraño; las salas VIP están hechas para ti.
Con la idea de llevar el lujo al cine, las salas VIP suelen tener una mesa cada dos asientos; y tienes un camarero a tu disposición por si te apetece repetir bebida. Los sillones donde puedes disfrutar de la película suelen ser muy cómodos y, en algunos casos, reclinables y con posa-pies.
Pero no solo la comodidad caracteriza a las salas VIP; también puedes disfrutar de una calidad de sonido mejor que en las salas tradicionales.
Claro que, todo no es perfecto. Las entradas a las salas VIP pueden llegar a costar hasta el doble que la de una entrada tradicional, además, en mucho cines debes reservar tu entrada con antelación.
Entonces ¿merece la pena asistir a una sala VIP? en mi opinión, no. No mientras las entradas sean tan caras y solo pongan en la sala VIP la película taquillera del momento. Al fin y al cabo, si las película es suficientemente buena, podría verla hasta tirada en el suelo.






Para mi VIP sería si no tuviera q aguantar a aquellos que creen que el cine es una pizzeria con pantalla grande.. ¬_¬
pero creo q ese es otro vip, no?…