Como les anunciara la semana pasada, fui a ver The Illusionist.
La previa:
Es una película que, antes de verla, por momentos me atraía y por momentos no. Tenía poca información al respecto, sólo el trailer y referencias dispares de conocidos.
La película:
Clasificaría a The Illusionist como una película memorable, pero anecdótica. La historia en sí no es gran cosa, pero es simpática, digamos, aunque no sorprenda a casi nadie (muy parecida a tramas similares de cuentos policiales o afines). Está basada en un cuento de Steven Milhauser y quizás de ahí que inmediatamente a uno le parece haber visto/leído cosas parecidas.
Quizás lo que sí sorprenda es la narración. No es que aporte gran cosa a la historia: sigue siendo así sencilla y sin mucha vuelta - aunque no lo parezca -. Pero está filmada como una película de los primeros años del cine, con esos cromatismos medio sepia, planos pausados y una secuencia de créditos, entre otras cosas, que fácilmente traen a la memoria películas como las de los hermanos Lumiere.
En esa misma narración recae el enganche entre el juego, el engaño visual, el truco, el espectador, el mago. Creo que un film es muy parecido a un truco visual. Y a decir verdad la magia está muy ligada al cine. Entonces es interesante ver cómo se construye esa relación en el relato. Entre cómo hace los trucos Eisenheim, quiénes quieren saber cómo son posibles, el espectador que sabe a veces más o menos que los protagonistas…
Ese juego se mantiene de principio a fin, donde la pregunta esencial es ¿cómo lo hizo?
Esto también nos lleva al tema del punto de vista. La película es un gran flashback desde el punto de vista del Inspector Uhl. Pero hay mucho más ahí. Y la complicidad entre el mago y el inspector es genial.
Eso nos lleva a la actuación de Paul Giamatti. Es cierto que siempre lo venden como un gran actor y parece que lo sobreestiman ahora que pasó a ser “serio”. Y es cierto que Edward Norton también cumple y muy bien. Y que Jessica Biel satisface. Y hasta otros secundarios también son buenos. Pero Giamatti hace que valga la pena toda la película con sus gestos, sus medias tintas, sus guiños y su fascinación con el truco del árbol de naranjas.
Por cierto, la secuencia final donde se cubren todas las dudas e intrigas, se descubre el gran truco, el vínculo Giamatti-Norton es inolvidable.
El después:
Es claro que cuando uno apenas sale del cine dice “No es la gran cosa que anunciaron”. Creo que todos salimos medio confundidos algunos quejándose por predecible otros por chata. Pero luego, cuando maduran todas las cosas que deslindé arriba, uno la tiene más en cuenta, la vuelve a considerar y hasta quizás se (re)enamora.
Tip: si quieren aprender un truco de magia sencillo y efectivo, véanla…

Por su semejanza con la primera cinematografía, por los trucos, por sus vueltas y fascinación, le doy…
Calificación: 3 1/2 zoetropos /5






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