Four Brothers es la última película de John Singleton, director de 2 Fast 2 Furious y Shaft, entre otras cosas.

Four Brothers

Se trata de la historia de cuatro hermanos adoptados por una noble mujer que es asesinada en lo que parece ser un asalto común y corriente. La trama descubrirá una mafia mucho más pesada por detrás.

Por lo que se ve, Singleton es amante del cine de acción nocturna y de los héroes urbanos. Sus protagonistas, usualmente debatiéndose entre los dos lados de la ley pero esencialmente de buen corazón, contribuyen a la identificación del espectador, cuan conservador pueda éste ser.


No obstante, en Four Brothers ese proceso parece fallar.
Porque si bien me gusta ese estilo de cine veloz y sin demasiados compromisos, ninguno de los personajes me causó simpatía alguna, mucho menos identificación, tampoco su misión.

(Convengamos que nada de lo que vemos es demasiado creíble, pero bueh).

Esta suerte de “vigilantes” de Detroit buscan vengar la muerte de su madre sin que medie ninguna reflexión, ni siquiera si lo que hacen es o no peligroso para su propia salud.
Sus acciones además son más que temerarias, ¡son criminales impiadosos!

Incluso entre ellos existen diferencias, desconfianzas, burlas mal intencionadas y agresiones que llegan a lo físico. Es cierto que hay cierta química interesante, pero no sé si estos “cuatro hermanos” son todo lo fraternales que podrían llegar a ser.

No sé si alguien realmente quiere que ganen ellos o los malos, son todos muy indistinguibles.
Aparte de todo, Mark Whalberg está en su peor momento, creyéndose la gran cosa. Y la última gran pelea es decepcionante para cualquier amante del género.

Por último, recuerdo que antes de verla leí una crítica desfavorable hablando de la apología de la ultra-violencia y de la actitud de vigilantes.
Esas críticas reaccionarias no suelen ser de mi agrado porque son como los que dicen que los videojuegos pervierten a los adolescentes.

Pero de veras: si vas a mostrar una fractura de hueso expuesto, si tus protagonistas van a tirotear a medio mundo y a ejecutar sin previo juicio a unos cuantos, y si van a ser la encarnación del americano ‘outlaw’ que no tiene respecto más que por el código de Hammurabi, por lo menos que haya una buena justificación para el espectador, al menos, un estilo elegante y atrapante, al menos que innove. Al menos que sea entretenidísima. (Esta es sólo entretenida por momentos).

Ah, y que el chiste más repetido no sea del hermano mayor acusando al otro de ser homosexual. (En ocasiones pensé que no había guión y que los actores improvisaban…)

Qué sé yo, me parece que esas cosas ya se agotan un poco…¿no? Y que se puede hacer una película fast-food un tanto más deliciosa que esta.