Siempre me atrae ver lo nuevo de Pacino porque además de disfrutarlo como actor, me divierto y me río.

Por eso, si a este “género” de películas del perdedor-triunfador o el maestro-discípulo nunca las busco deliberadamente como mis favoritas, le di una oportunidad a Two for the Money porque creí que Pacino podía levantarla y hacerme pasar un buen rato.

Y no voy a venir con el discurso gastado de “si te gusta una película para pensar, no veas esta”. Veo cada película en su contexto y cuando no me gustan es porque decididamente no responden a los parámetros del género o de la propuesta.

Two for the Money

Volviendo a Two for the Money. Integralmente, funciona. Nadie se va a quejar a la MPAA por permitir esto. Tampoco nadie la va a poner en su top 5 de todos los tiempos. Simplemente, ocurre.

Pero me quedo con algunos típicas preguntas mías al margen (¡cuidado, puede haber spoilers!):

  • Al Pacino actúa cada vez más seguido de tipo cansado de la vida. Como que está aburrido de actuar - y encima en estos papeles - y entonces misteriosamente sus personajes son amargados y algo apáticos ante la vida.
  • Matthew McConnaghey tiene algo más que un buen cuerpo, ¿no? Yo no lo vi.
  • ¿Por qué incluir elementos en la trama que no van a tener incidencia, como el padecimiento coronario de Pacino?
  • ¿Por qué a veces las cosas se resuelven tan fácil en Hollywood?
  • ¿Por qué es tan sencillo pasar de pibe de barrio a millonario inescrupuloso?
  • ¿Por qué no ofrecer nada nuevo al público está a veces tan de moda?
  • ¿Por qué Brandon Lang tenía ese pelo horroroso y fuera de lugar cuando jugaba al fútbol americano?
  • ¿Por qué René Russo es la estrella ‘hot’ de este film? ¿No había mejores?
  • ¿Por qué hay tantas cosas sin justificación, poco creíbles o irresueltas que simplemente ocurren? ¿Como las rachas de John Anthony?
  • ¿Por qué cuando fueron a comprar finales a la fábrica de finales cursis no gastaron un poco más de dinero?

En fin, algunos interrogantes. Tengo más.