hollywood.jpg En Hollywood, hoy por hoy, se siente que algo está cambiando. El despido de 650 personas por Disney y el fin del contrato de Tom Cruise con La Paramount son el anuncio indiscutible que una época de austeridad comienza. Al parecer, la angustia se instala ante la idea de perder su trabajo.

Las grandes productoras se definen por “más éxitos, menos películas”. Por ejemplo, Disney decidió de disminuir a la mitad las películas por año para poder privilegiar las grandes producciones.

La Warner disminuyo su personal en un 5% en noviembre del 2005. La Paramount paró la última película de Tim Burton, Ripley’s Believe It or Not! por excesos en los gastos de producción.

El mensaje es claro. Ya no existen los intocables. Sólo la eficiencia – comercial - cuenta.